RELACIÓN FAMILIA-ESCUELA: UNA ASIGNATURA PENDIENTE EN MUCHOS CENTROS EDUCATIVOS
En estas últimas décadas las estructuras familiares han cambiado mucho, pasando de ser familias estables y bien estructuradas a desestructuradas e inestables. Esto ha provocado que la escuela haya adoptado nuevas competencias que antes no tenía por ser asumidas por las familias, los niños acuden cada vez a edades más tempranas a la escuela y han ido apareciendo agentes educativos externos que ponen en duda las capacidades educativas de la escuela, como por ejemplo Internet, la televisión, las actividades extraescolares...Pero a pesar de ello, la mayor parte de la vida de los niños/as transcurren en ambientes familiares y escolares.
La institución familiar está experimentado cambios muy importantes relacionados con su estructura y con sus dinámicas de funcionamiento con y para la escuela.
Por otra parte, la escuela ha ido asumiendo de forma progresiva responsabilidades educativas que antes no tenía e incorporando a sus alumnos a edades más precoces, pero por otro lado, ha dejado de tener el monopolio de los aspectos instructivos de la educación. Nuestra sociedad es cada vez más heterogénea en cuanto a su composición, los intereses, las actitudes y las formas de entender la función de la escuela. Este contexto cada vez más complejo, requiere que familia y escuela se corresponsabilicen de la educación de nuestros niños y jóvenes.
La existencia de canales formales de participación durante más de 20 años no se ha traducido en una mejora sustantiva de la participación en las escuelas y la participación real se ha continuado produciendo a través de las AMPA. Éste es un espacio natural de participación que sería necesario potenciar y acercar al funcionamiento habitual de la escuela.
La participación de los padres en los centros tiene un ámbito individual y otro colectivo, puede concretarse de formas muy distintas en función del momento y de los temas y no debería de estar necesariamente vinculada a los órganos formales de participación. Para que se dé la implicación de las familias en los centros pensamos que son necesarios al menos 6 requisitos:
1 ) Que el modelo de escuela participativa disponga de un amplio consenso social.
2) Que el equipo docente esté convencido de la necesidad de una buena implicación de las familias.
3) Que padres y docentes compartan unos objetivos.
4) Que exista un reparto claro de funciones que no dificulte una gestión ágil y la toma de decisiones.
5) Que en el centro se creen contextos que favorezcan la participación.
6) Que los docentes dispongan de tiempo y de formación para crear y mantener vivos los contextos participativos.
Este esfuerzo para promover la participación no tendría ningún sentido si no se ubica en un contexto más amplio que es el territorio. La escuela ha de ser un punto de referencia dentro de su entorno para todo lo relacionado con temas educativos, un espacio en el que puedan tener cabida otras actividades además de las lectivas y otros agentes educativos: es necesario abrir las escuelas al territorio. Las administraciones deberían ser las dinamizadoras de este proceso.
--> Documentos consultados: http://www.mepsyd.es/cesces/revista/n4-costa-borras.pdf
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